Más que una vitamina, es una hormona esteroide con potencial terapéutico para enfermedades crónicas, autoinmunes y cáncer.

¿Qué es la Vitamina D?

La VITAMINA D es una de las hormonas más antiguas, presente en las formas de vida primitivas y que ha perdurado por más de 750 millones de años. El fitoplancton, el zooplancton y la mayor parte de las plantas y animales que están expuestos a los rayos solares, tienen la capacidad de sintetizarla. Su presencia es de vital importancia para la formación y mantenimiento de nuestro esqueleto, porque interviene en la homeostasis del calcio.

Los estudios han mostrado que la vitamina D, también conocida como vitamina D3, es una pre-hormona esteroide que se encuentra en forma inactiva en el organismo y debe ser activada para ser funcional. Primeramente, es hidroxilada en el hígado a 25-hidroxivitamina D3 (25OHD3), que es la forma circulante y posteriormente es convertida a la forma activa 1a,25-dihidroxivitamina D3 (1,25(OH)2D3), también calcitriol, en el túbulo contorneado proximal del riñón, por acción de la enzima 1a-hidroxilasa.

Esquema beneficios vitamina D

La comunidad científica y sus estudios

La vitamina D ha capturado la atención de la comunidad científica y médica, las agencias reguladoras, la industria alimentaria y el público durante los últimos 15 años. Esto se evidencia por la explosión de publicaciones en la literatura científica, por el aumento dramático en las pruebas solicitadas por los médicos para evaluar el nivel de vitamina D de los pacientes, el número de reevaluaciones de las recomendaciones dietéticas y las ventas de suplementos de vitamina D en todo el mundo, así como por el aumento del número de alimentos fortificados con vitamina D que son vendidos en el mercado.

Todos los años se publican en la literatura científica millares de trabajos relatando las consecuencias de la deficiencia de la vitamina D para la salud humana, así como el efecto de esta deficiencia en el surgimiento y evolución de las enfermedades autoinmunes, enfermedades crónicas y cáncer. Parte de estas publicaciones pueden ser vistas en las páginas Web a continuación:

Vitamina D y enfermedades autoinmunes
Vitamina D y la hipertension
Vitamina D y la diabetes
Vitamina D y el cáncer

La deficiencia de la Vitamina D en el organismo

La deficiencia de la vitamina D se ha descrito como pandémica, con los costes directos e indirectos asociados para Europa y el resto del mundo, estimados en unos cientos de miles de millones de euros.

Numerosos estudios basados en la observación clínica han reportado la asociación entre el nivel sanguíneo de la vitamina D y la susceptibilidad/severidad de las enfermedades autoinmunes, incluyendo la diabetes mellitus tipo 1, la esclerosis múltiple, la artritis reumatoide, el lupus eritematoso sistémico entre otras, así como de las enfermedades crónicas como la hipertensión arterial y la diabetes mellitus tipo 2. Por otro lado, los científicos están realizando ensayos clínicos aleatorios que investigan si la suplementación con vitamina D podría limitar el deterioro cognitivo y progresión de la enfermedad en sujetos con enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y la enfermedad de Parkinson. Así mismo, se sabe que la insuficiencia de vitamina D en mujeres embarazadas está asociada con algunos efectos adversos para la madre durante el embarazo y esta deficiencia, para el recién nacido, está siendo considerada un factor de riesgo importante para el surgimiento de autismo.

Los estudios científicos también sugieren una asociación entre vivir en latitudes septentrionales, la deficiencia de vitamina D y la incidencia de cáncer. Desde la década de 1980 también han sido publicados estudios de cohorte prospectivos que observan la asociación de la ingesta o estatus sanguíneo de la vitamina D y algunos tipos de cáncer. Una reciente revisión sistemática y metaanálisis de 16 estudios prospectivos, incluyendo 137.567 sujetos, reportó una reducción del 11% en la incidencia total de cáncer y una reducción del 17% en la mortalidad por cáncer con cada incremento de 20 ng/mL (50 nmol/L) en los niveles de vitamina D circulante en sangre de los pacientes.

En Europa, región con poca exposición solar, la deficiencia de vitamina D está presente en gran parte de la población y mantiene tasas de prevalencia que son motivo de preocupación y que requieren medidas tanto desde la perspectiva de la salud pública como desde el punto de vista clínico.

Berlin in winter

La influencia del Sol y la Vitamina D

En el inicio del siglo 20, los científicos determinaron que la radiación ultravioleta en la luz del sol era lo que determinaba la producción de vitamina D en el cuerpo humano. En la primera década del siglo 20 por toda Europa y en los Estados Unidos los Hospitales construían solarios y balcones para que los enfermos pudieran exponerse a la radiación solar, pues esto contribuía un tratamiento eficaz contra el raquitismo, la tuberculosis y la psoriasis. En el año 1903, el medico Dinamarqués Niels Ryberg Finsen ganó el premio Nobel de Medicina, después de demostrar que la exposición al sol curaba diversas enfermedades de la piel como el El Lupus Vulgaris o Tuberculosis cutánea.

Con el avance del desarrollo industrial, la población fue disminuyendo el tiempo de exposición solar y consecuentemente la deficiencia de vitamina D fue convirtiéndose en una epidemia mundial. Por otro lado, el uso indiscriminado de protectores solares contribuyó para el aumento de esta epidemia pues cuando aplicamos un protector solar con factor de protección solar (FPS) 8 disminuye en 90% la capacidad de nuestra piel de producir la vitamina D. En caso del uso de protectores con FPS 30, disminuye 99% la capacidad de producir la vitamina D. A todo esto, tenemos que sumarle que nuestros hijos se mantienen durante horas en ambientes cerrados y sin exponerse al sol, condición que contribuye a la deficiencia de vitamina D.

Las personas de la tercera edad tienen una capacidad reducida para sintetizar la vitamina D en la piel cuando se exponen a la radiación ultravioleta (UV) y son más propensos a permanecer en interiores y usar bloqueador solar, lo cual disminuye la síntesis de vitamina D. Se ha estimado que, en Canadá, los EE. UU y en Europa, la prevalencia de la deficiencia de vitamina D oscila entre 20%-100% en personas de la tercera edad no institucionalizadas. Al mismo tiempo, adultos que se encuentran en instituciones y que no son suplementados con vitamina D están en un riesgo extremadamente alto de una deficiencia de vitamina D.

Vitamina D y Protocolo Coimbra

Desde el año 1980 se conoce que la vitamina D, además de su función reguladora en la homeostasis del calcio y fósforo, tiene un papel relevante en la modulación de la respuesta inmune a través de la interacción con un receptor específico que se expresa constitutivamente en células presentadoras de antígenos como células dendríticas, macrófagos y en linfocitos T. La vitamina D produce inhibición de la diferenciación y maduración de las células dendríticas, interfiriendo en su capacidad presentadora de antígenos a los linfocitos T específicos. Produce además disminución de la transcripción de genes que codifican interleuquina 2, interleuquina 12, interferón gamma y factor de necrosis tumoral α, produciendo un desequilibrio entre los linfocitos T auxiliares Th 1 y Th 2.

Como sabemos, la utilización de la vitamina D como tratamiento vía oral, siempre que en dosis fisiológicamente realistas – próximas a las obtenidas a través de la exposición solar abundante (10.000 UI) – tiene bajo costo y alta efectividad.

Este tratamiento está siendo usado por nuestro equipo en Brasil, desde el año 2002, supervisado por el profesor de la Escuela Paulista de Medicina – Universidad Federal de Sao Paulo, Dr. Cícero Galli Coimbra. Este tratamiento ha sido capaz de reducir los perjuicios físicos, psíquicos y sociales relacionados a las enfermedades autoinmunes, además de promover una importante regresión de las secuelas recientemente adquiridas por los pacientes, manteniendo de esta forma el bienestar y la autoconfianza del paciente. Relatos espontáneos de los pacientes beneficiados con el tratamiento han provocado gran repercusión en las comunidades mundiales de redes sociales.

Potencial terapéutico de la vitamina D

Si consideremos las informaciones anteriores, la vitamina D tiene un gran potencial terapéutico para pacientes con enfermedades autoinmunes, incluyendo diabetes mellitus tipo 1, la esclerosis múltiple, la artritis reumatoides, el lupus eritematoso sistémico, espondilitis anquilosante entre otras.

Por otro lado, pacientes con deficiencias de vitamina D y con enfermedades crónicas como la hipertensión arterial y la diabetes mellitus tipo 2, también podrían beneficiarse.

Queremos resaltar que no se trata de un tratamiento alternativo, pues en el caso de pacientes con enfermedades autoinmunes, al asociar al tratamiento convencional, conseguiríamos disminuir de forma exponencial la capacidad de agresión del sistema inmunológico contra el propio organismo y traer incontables beneficios para los pacientes. Por otro lado, estaremos contribuyendo para la disminución de gastos con diarias hospitalarias y medicamentos costosos para el sistema de salud publico y privado.